Nacional

Regional

Urbana

 






LYON FRANCIA

ESTRUCTURA URBANA REGIONAL

Ródano-Alpes, región administrativa del sureste de Francia situada junto a la frontera con Suiza e Italia. Comprende las antiguas provincias históricas de Saboya y el Lyonnais, así como parte del Delfinado, Borgoña, Provenza y Languedoc. Ocupa una superficie de 43.698 km2, dividida en ocho departamentos: Ain, Ardèche, Drôme, Isère, Loira, Ródano, Saboya y Alta Saboya. Lyon es su capital.

Geografía física 
La región se extiende por tres conjuntos montañosos diferentes y por el Sillon rodanés que los separa.

Al oeste, comprende el extremo oriental del macizo Central y las laderas que conforman su reverso: las del Mâconnais, Charolais, Beaujolais, Lyonnais y Vivarais. Por el noroeste se extiende un surco longitudinal recorrido por el Loira, que se abre a las planicies de Roanne y del Forez. El relieve vuelve a tomar vigor con la vertiente oriental de los montes de la Madeleine, los Bois Noirs y los montes del Forez. Al suroeste de la región, el macizo Central se prolonga por la parte septentrional del macizo de Cévennes y el Coiron. Al sur, separado de Cévennes por el valle del Ardèche y bordeando el Ródano, se sitúa la llanura de Gras.

En el corazón de la región se dibuja el eje longitudinal del Sillon rodaniano. El río Saona lo recorre por el norte, pero al sur de Lyon es el Ródano quien lo atraviesa. Constituye un importante eje entre la Europa del norte y el mar Mediterráneo. Por el noreste de Ródano-Alpes se alza el borde meridional de la cordillera del Jura, que culmina en la cresta de la Neige (1.723 m de altitud), y por el este los relieves calizos imponentes de los Prealpes, con una orientación noreste-suroeste, donde las altas cimas se intercalan con profundos valles interalpinos, como los de Arly, Grésivaudan o Drac. Se suceden así, desde el lago Leman hasta el Drôme, el Chablais, los Bornes, la cadena de los Aravis, los Bauges, la Grande Chartreuse, el Vercors, el Diois, el Désert y las Baronnies. A continuación se encuentran las grandes elevaciones de los Alpes. Los macizos centrales (Aiguilles-Rouges, el macizo de Beaufort, que culmina en el Mont Blanc a 4.807 m de altitud, el de Belledonne, las Grandes Rousses, Oisans y los Écrins), compuestos por estratos cristalinos, dominan el paisaje.

Esta topografía explica el clima de montaña que impera en la región, más moderado en el extremo oriental del macizo Central y en los bajos relieves del este del Ródano, y más riguroso en la zona alpina, con veranos frescos (media de 10 ºC a 1.000 m de altitud) y lluviosos e inviernos fríos (entre -5 y -10 ºC a 1.000 m) con abundantes nevadas. En cuanto a las precipitaciones, son muy variables. La media es de unos 800-1.000 mm, que descienden por debajo de los 600 mm anuales en la planicie del Forez y sobrepasan los 2.000 mm en las tierras altas del Jura. En las montañas se observan fuertes contrastes entre las solanas (vertientes expuestas al sur) y las umbrías (vertientes orientadas al norte). El Sillon rodaniano constituye un caso particular, con influencias mediterráneas; en el sector septentrional las temperaturas de enero se sitúan entre los 2 ºC y los 4 ºC (Lyon 2,4 ºC), mientras que en el sur superan a éstas en un par de grados (Montélimar 4,3 ºC). Durante el invierno son frecuentes las nevadas en el norte, así como el frío intenso y seco, mucho menor en el sur. En julio se registran en el norte entre 20 ºC y 22 ºC (Lyon 20,7 ºC), y en el sur oscilan entre los 22 ºC y los 24 ºC (Montélimar 22,5 ºC). Los veranos son bastante cálidos al norte, aunque a menudo húmedos y tormentosos, mientras que al sur son cálidos y secos. Soplan fuertes vientos en esta área, sobre todo el mistral. Las precipitaciones varían también de norte a sur; al norte son moderadas (600-800 mm) y están bastante bien repartidas a lo largo del año, mientras que al sur la media anual es ligeramente más elevada (800-1.000 mm) y alternan periodos de fuertes lluvias con una sequía estival. El número de horas de sol aumenta con la proximidad a la zona mediterránea.

Economía 
La agricultura emplea al 4,9% de su población activa, por debajo de la media nacional (6,8%), y contribuye con un 3,5% del producto interior bruto (PIB) regional. Este sector se encuentra en regresión, particularmente en ciertas áreas de montaña, y está repartido entre los cultivos (frutales, legumbres, cereales, principalmente maíz, y forrajes) y la ganadería (bovina, sobre todo lechera, ovina, porcina y aves de corral). El vino es la segunda producción más importante de la región, después de la leche, destacando los viñedos de Beaujolais y Côtes-du-Rhône. Los recursos del subsuelo se explotan en los Bois Noirs (uranio), en Hauterive (sal), en Hostun (caolín), en Bois Feuillet (fluorita) y en Largentière (plomo, cinc y plata). La región cuenta con un buen número de centrales hidroeléctricas instaladas en los cursos fluviales del Isère, Arc, Drac, Romanche, Loira, Ardèche y, claro está, en el Ródano; una central térmica al sur de Lyon; y cinco centrales nucleares, situadas en Creys-Malville, Bugey, Saint-Maurice, Cruas y Pierrelate-Tricastin, que han convertido a la región Ródano-Alpes en la primera productora de electricidad del país.

El sector secundario desempeña desde hace mucho tiempo un papel clave en la economía de Ródano-Alpes. Ocupa al 27,4% de la población activa regional (Francia 22,8%) y representa el segundo potencial industrial del país tras la región de Île-de-France. Su producción representa un cuarto del valor total nacional, pero sólo un tercio a nivel regional. Las actividades tradicionales de la región se encuentran hoy en crisis y algunas han desaparecido en favor de una industria de transformación y de bienes de consumo. La crisis del carbón, del textil y de la siderurgia ha ocasionado la pérdida de numerosos puestos de trabajo en el sector, pero, a menudo, la región ha conseguido relanzar la actividad y dirigirse hacia otros subsectores. De este modo, el textil sigue presente en torno a Roanne, la sericultura en Lyon, junto con la fabricación de textiles sintéticos, y los trabajos de cuero y la zapatería en Romans-sur-Isère. Por otro lado, el potencial eléctrico de Ródano-Alpes ha sido el responsable del desarrollo de ciudades alpinas como Grenoble, que han sabido sacarle provecho y sostiene una industria electrometalúrgica y acerías. Otras industrias destacadas son la mecánica (fabricación de vehículos, herramientas, maquinaria, armamento y construcciones metálicas), la eléctrica, la electrónica y la química (electroquímica, petroquímica, farmacéutica, fotografía, colorantes o plásticos). Grenoble, pionera en materia de polígonos tecnológicos en Francia, se ha interesado particularmente por las nuevas tecnologías, como la informática (Thomson, Bull y Hewlett-Packard se han instalado allí) o la ingeniería (la sociedad de servicios informáticos Cap-Gemini-Sogéti).

El cuanto al sector terciario, destacan los servicios a empresas, comerciales y de transportes, así como el subsector bancario, centralizado en Lyon. Sin embargo, las dos actividades más dinámicas y representativas de la región son el turismo y la enseñanza e investigación. Grenoble se sitúa en segundo lugar, detrás de París, en trabajos de investigación, y celebra numerosos congresos y simposios científicos; cuenta con tres universidades y seis escuelas de ingeniería, lo mismo que Lyon, ciudad que dispone además de muchos laboratorios de investigación punteros, sobre todo en el campo de la medicina. Otras universidades importantes se encuentran en Saint-Etienne y Chambéry. En cuanto al turismo, destaca sin duda alguna el alpino, cuyo dinamismo se reflejó ya en febrero de 1992 al convertirse en la sede de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Cuenta con estaciones invernales de prestigio, como Avoriaz, Morzine, Chamonix, Megève, Les Arcs, La Plagne, Tignes, Val-d’Isère, Courcheval, Mérivel, Les Menuires, Val-Thorens, L’Alpe d’Huez o Les Deux-Alpes. En estas estaciones se practica en verano el senderismo, la equitación y la escalada, y se benefician de la presencia de los parques naturales de la Vanoise, Ecrins y Vercors. También es importante el turismo cultural, centrado en los lugares históricos de Lyon y Vienne, entre otros, y apoyado en una gastronomía de renombre internacional.

La red de transportes refleja las características del relieve y la voluntad de Lyon de convertirse en una verdadera encrucijada europea, situada en el corazón de la red de comunicaciones de la región y unida a importantes ciudades de sus países vecinos, como Ginebra (Suiza). Los enlaces con Italia están garantizados gracias a los túneles alpinos del Mont Blanc y de Fréjus. La densa red de carreteras se completa con un excelente servicio aéreo y ferroviario, particularmente de alta velocidad. La línea París-Lyon fue la primera que se abrió, en 1981, y permite cubrir el trayecto entre ambas ciudades en sólo dos horas. Esta conexión se prolonga en la actualidad hasta la costa mediterránea. Población (según estimaciones para 1995), 5.571.885 habitantes.