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Estructura Urbana
Nacional Regional Urbana Centros UrbanosInstrumentos Jurídicos de Planificación y de Gestión Urbana General Local Centro Urbano |
Estructura Nacional Urbana Antecedentes: Los Estados Unidos Mexicanos, es una república federal situada al sur de América del Norte, en su parte más angosta; limita al norte con Estados Unidos, al este con el golfo de México y el mar Caribe, al sureste con Belice y Guatemala, y al oeste y sur con el océano Pacífico. La superficie total del país es de 1.958.201 km2, suma de la superficie continental, 1.953.128 km2, e insular, 5.073 km2. La capital y ciudad de mayor dimensión es su capital, la ciudad de México. El elemento topográfico prominente del país es la altiplanicie Mexicana, continuación de las llanuras del suroeste de Estados Unidos, que comprende más de la cuarta parte del área total de México. Grandes valles de la altiplanicie forman importantes depresiones en la altiplanicie meridional está situado el valle de México o meseta de Anáhuac con una altura media de 2.000 metros. Tamaulipas es una entidad federativa que se localiza en el extremo noreste del territorio mexicano, sobre la llanura costera del Golfo de México, esta es en su generalidad una zona baja, llana y compuestas por materiales arenosos. México tiene algunos ríos importantes, aunque la mayoría de ellos no son navegables. La corriente de mayor longitud es el río Bravo, que hace de frontera natural con Estados Unidos, es en esta franja en donde se localiza el estado de Tamaulipas. México presenta una gran variedad de climas. Al estar el país dividido por el trópico de Cáncer, comprende dos zonas térmicas claramente diferenciadas. Sin embargo, teniendo en cuenta las distintas elevaciones de las cadenas montañosas o las regiones cercanas a los litorales, aparecen zonas con temperaturas extremas, áreas de clima desértico o muy húmedas. Cerca del 13% del territorio es apropiado para la agricultura; sin embargo, menos del 10% recibe lluvia suficiente para el crecimiento del cultivo sin irrigación. Debido a la amplia diversidad climática, la flora y fauna autóctona de México es extremadamente variada, considerándose a México como uno de los cinco países mega diversos a nivel mundial, en este contexto se considera al territorio tamaulipeco como uno de los de mayor diversidad biológica del país. México cuenta actualmente con una población 97 483 412 habitantes. La densidad de población estimada es de 49.91 hab/km2 a nivel nacional, aunque las diferencias son muy notables según los estados y las regiones. Cerca del 73% de los mexicanos viven en áreas urbanas. La capital y centro cultural del país es la ciudad de México, con una población, según el censo del 2000, de 8 605 239 habitantes; incluyendo la población de los municipios del área metropolitana, la ciudad cuenta con más de 19 millones de habitantes. Otras ciudades importantes son: Guadalajara, centro comercial y de servicios del occidente del país, con una población metropolitana de cercana a los 5 millones de habitantes; Monterrey, ciudad industrial del noreste de México, con una población metropolitana aproximada de 5 millones de habitantes. En Tamaulipas se localizan 9 de las 100 localidades medias más importantes del país. Estructura Urbana Nacional El desarrollo urbano nacional expresa el proceso a través del cual la sociedad mexicana se ha transformado de rural en urbana. Son crecientes los volúmenes de la población que habita en las ciudades y mayor el número de asentamientos urbanos, a lo largo y ancho del país. La evolución urbana en el país ha sido acelerada. En 1900, uno de cada 10 habitantes residía en centros urbanos (Considerándose como urbanas aquéllas localidades de 15 mil y más habitantes) mientras que actualmente siete de cada 10 habitantes son urbanos. Lo anterior atendió inicialmente a una fuerte migración rural-urbana que, aunada al descenso de la mortalidad y al mantenimiento de los altos índices de fecundidad, imprimió al crecimiento urbano una aceleración de 1940 a 1970, fecha en que la población urbana representó un 44.9 por ciento de la nacional. Posteriormente, las corrientes migratorias han mostrado
cambios, particularmente por el aumento de la intensidad de los flujos
urbano- urbano que caracterizan actualmente a la migración interna en
México. Si bien las localidades rurales han mostrado incrementos sistemáticos en números absolutos desde 1960, su ritmo de crecimiento es significativamente menor al que presentan las localidades urbanas. Cabe resaltar, de manera particular, que el porcentaje de la población en localidades de hasta 2 mil 499 habitantes ( consideradas como no urbanas)mantiene una tendencia decreciente en su participación en el total nacional, de manera recurrente. A pesar que el crecimiento de la población en localidades de 100 mil y más habitantes y el decremento de aquella en localidades de hasta 2 mil 499 habitantes, como porcentajes de la población nacional, son tendencias consistentes, las principales transformaciones en el patrón de asentamiento, según grupos por tamaño de la población, acontecen en los grupos intermedios, esto es, en aquellas localidades de dos mil 500 habitantes hasta aquéllas de 99 mil 999 habitantes, grupo de localidades que habrá de mantener una dinámica demográfica importante en el futuro. Es importante notar que aun cuando el tamaño promedio de las
localidades urbanas ha sido alto y con tendencia al incremento desde 1940,
las evidencias recientes apuntan a la reducción de este tamaño promedio de
las localidades urbanas, lo cual significa que los incrementos poblacionales
en las localidades urbanas están efectuándose en localidades menores a
aquéllas en las que anteriormente se daban. Es importante destacar que, a pesar de la persistencia de la fuerte concentración en las cuatro grandes zonas metropolitanas, hay una tendencia hacia una distribución más homogénea de la población en el territorio, ya que de concentrar éstas el 55.5 por ciento de la población urbana del país en 1980, para 1990 concentraban el 47.4 por ciento. Atendiendo a los incrementos porcentuales interdecenales, se constata que el ritmo de crecimiento de las zonas metropolitanas en la década de 1980 a 1990, correspondió a menos de la mitad de aquél de la población urbana y a tres cuartas partes del ritmo de crecimiento de la población nacional. Lo anterior permite hacer los siguientes señalamientos. En primer lugar, si bien es evidente que el crecimiento de la población en las zonas metropolitanas tiene un ritmo menor que el de la población urbana e inclusive de la población nacional, debido principalmente al mayor impacto del descenso de la fecundidad en estas zonas, los volúmenes absolutos de población son cuantiosos y llaman la atención para la definición de acciones específicas. En segundo lugar, debe considerarse que su influencia en el territorio, sobre todo la de la Zona Metropolitana de la Cd de México , ha dado lugar a la creación de regiones metropolitanas como fenómeno emergente del proceso de urbanización de nuestro país, que requiere fortalecer la coordinación entre dependencias y entidades federales y entre órdenes de gobierno, para definir políticas y acciones pertinentes. Asimismo, atendiendo a los coeficientes de migración por
tamaño de localidad, puede apreciarse que ha correspondido fundamentalmente
a las localidades urbanas de dimensiones medias absorber la migración. Asimismo, la región Centro es el principal destino de la migración interregional, alcanzando como tal el 21 por ciento del total. No obstante, por cada 10 migrantes que recibe, pierde 14 personas que emigran de ella. El estado de Tamaulipas se ubica en la región Noroeste, esta región se considera, como el principal destino de la migración después de la región Centro, cuenta con la mayor ganancia de migrantes; por cada persona que pierde, gana cerca de tres. No obstante, cabe señalar que su participación en el volumen total de migración continúa siendo menor como destino en relación a la migración que recibe la región Centro, alcanzando apenas dos tercios del valor de esta última. Las tendencias del comportamiento de la migración interna permiten suponer que dicho patrón se mantendrá en el corto plazo, presentando una mayor diversificación de los lugares de origen y destino, ambos predominantemente urbanos, lo cual repercutirá en una relativa disminución de la concentración de la población en las grandes zonas metropolitanas. Los cambios en el crecimiento y la distribución de la población derivados principalmente de la disminución en la tasa global de fecundidad y las modificaciones en la dirección de las corrientes migratorias internas continuarán y seguirán estimulando, primordialmente, el crecimiento demográfico de las llamadas ciudades medias. Es en este rango donde existe un mayor interés del sector público en propiciar su consolidación. Ciudad Victoria es considerada como una de las más dinámicas ciudades dentro de este rango, por la potencialidad de sus recursos y su ubicación geográfica estratégica. Por su parte, bajo la consideración del proceso de urbanización como un cambio en la actividad económica, se constata que las principales actividades económicas corresponden a aquellas que se desenvuelven primordialmente en los centros urbanos. En México, como en otros países que impulsaron modelos de desarrollo industrial basados en la sustitución de importaciones, se derivó hacia un patrón de asentamiento que favoreció y propició la concentración de actividades económicas. Siguiendo estos modelos de desarrollo, se privilegió la relación producción-consumo y, por lo tanto, la implantación industrial correspondió fundamentalmente a la existencia previa de mercados y a la explotación de economías externas derivadas de la aglomeración de actividades. La etapa de urbanización acelerada de las décadas de 1940 a 1970 fue propiciada por el despegue de la actividad industrial, que genero un fuerte aumento de la producción y del empleo en el sector secundario y un decremento paralelo del sector primario. En la última década de este periodo, el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó un crecimiento de siete por ciento anual destacando la participación de las actividades manufactureras con tasas de crecimiento anual de nueve por ciento y una importante expansión del comercio y los servicios, así como del sector informal de la economía. La situación antes descrita propició transferencias netas de recursos y de población de diversas regiones hacia las zonas metropolitanas, que constituyeron los principales centros para el crecimiento industrial hasta el inicio de la década de los ochenta. En la década de los ochenta se experimenta un cambio notable con la reducción del poder concentrador que se presentó principalmente en las zonas metropolitanas de la Ciudad de México y de Monterrey, donde disminuyo sensiblemente la producción de bienes de capital y de consumo duradero, lo cual favoreció a otras áreas urbanas de las regiones Norte, Centro y Occidente, dedicadas a la producción de bienes de consumo inmediato y artículos para la exportación. Este fenómeno se explica por el efecto diferencial de la crisis económica, la adopción de un nuevo modelo de desarrollo orientado hacia el mercado externo y la práctica de una nueva organización técnica de la producción industrial, que favorece la desconcentración de los procesos industriales. La Zona Metropolitana de la Cd de México continuó siendo el principal centro urbano del país tanto en términos poblacionales como económicos. En 1993, sólo el Distrito Federal generó el 24.1 por ciento del PIB. Tal concentración económico-demográfica hace de esta zona una de las aglomeraciones urbanas más importantes del mundo. Durante el periodo 1970-1990, el perfil de las ciudades de servicios, que con anterioridad fue predominante de las capitales de estado como es el caso de Cd. Victoria, se modificó, dando lugar a otro con ciudades especializadas en actividades turísticas y de servicios técnicos y profesionales, destacando en las primeras Acapulco, Cancún, Puerto Vallarta, Cozumel, Zihuatanejo-lxtapa y Ensenada, y en las segundas, las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, de Monterrey, de Guadalajara y de Puebla. Para 1990, la distribución territorial de la producción estaba sujeta a una transición de un patrón de distribución metropolitano hacia uno en el cual las áreas metropolitanas forman regiones metropolitanas. Este fenómeno se observa claramente en la región Centro donde la Zona Metropolitana de la Cd de México asume un papel de prestadora de servicios para los centros industriales que gravitan en torno a ella. En la región Noreste del país se observa una tendencia a la integración de una nueva región metropolitana, con centro en la zona metropolitana de Monterrey, hacia donde gravitan ciudades industriales, así como Centros maquiladores v fronterizos de importancia como Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y cd. Victoria, todas estas del Estado de Tamaulipas . Por su parte, la región geoeconómica que ha cobrado especial importancia es la que se extiende a lo largo de la línea fronteriza entre México y los Estados Unidos de América, cuyos centros maquiladores de importancia exportadora. Por su importancia nacional para la maquila de exportación, figura también un número importante de ciudades cercanas a la frontera norte. Con la apertura comercial y sus efectos en la organización territorial de la industria orientada hacia el mercado externo, cabe esperar que en el mediano plazo crezcan las ciudades alternativas a las grandes metrópolis en particular, aquéllas vinculadas directa o indirectamente a la producción para la exportación. Es el caso de las principales ciudades localizadas en los corredores de comercio de América del Norte corredor en donde también se localiza Cd. Victoria. Un mayor equilibrio regional mediante la integración de cadenas productivas, apunta a consolidarse tomando como base no sólo ciudades de reconocida capacidad para emplazamientos manufactureros orientados a la exportación sino otras ciudades con capacidad para desarrollar la producción de medios de vida para el mercado interno, mediante la creación de condiciones adecuadas de desarrollo urbano que se traduzcan en economías externas para el desarrollo de inversiones productivas y nuevos empleos. En la coyuntura actual, la recuperación económica encuentra en las ciudades medias, y varias de menor tamaño, los espacios estratégicos para movilizar recursos con el fin de que ésta se dé a partir de ellas y consolidar a estas ciudades como centros alternativos para la localización de inversión y de población en forma alternativa a las zonas metropolitanas, de aquí la importancia de ciudades como Victoria que reúne todas estas características, posea los instrumentos jurídicos e institucionales que propicien jugar el rol que le corresponde dentro de este contexto. Orientaciones generales del Desarrollo Urbano en México La política de ordenamiento territorial de los asentamientos humanos y desarrollo urbano implica la relativa multiplicación de oportunidades equiparables para el desarrollo en centros urbanos alternativos a la zonas metropolitanas, que experimentan procesos ordenados de desarrollo urbano. Es decir ciudades estratégicas que atraigan inversión y flujos migratorios, concentren actividades económicas y difundan beneficios a sus regiones inmediatas. Implica también el impulso complementario de centros urbanos de prioridad estatal, capaces de ordenar regiones al interior de los estados como es el caso de Cd. Victoria, así como el ordenamiento de las zonas metropolitanas, que propicie su especialización como grandes centros regionales de comercio y servicios, Por otra parte, se espera también que los ajustes macroeconómicos incidan favorablemente sobre el producto, el empleo y la renta per capita y que, a partir de la promoción de la inversión privada y la eficiente y equitativa inversión publica, se avance hacia un patrón de ordenamiento territorial y distribución de la población que elimine gradualmente los equilibrios regionales. La descentralización marca profundamente la orientación de los programas nacionales de desarrollo urbano. En la medida en que se amplia el federalismo y se pone en marcha la descentralización, compete en mayor medida a comunidades y gobiernos de las entidades federativas y de los municipios del México, señalar las prioridades y rumbos del desarrollo urbano que sirvan de base para su desarrollo económico y social. Link del Municipio de Ciudad Victoria
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